A mi manera

Yo sé que te mola porque lo hago a mi manera

Nena yo sé que tú conmigo vuelas lejos

Yo que no me canso de mirar tus ojos

Tú que no te cansas de escuchar mis penas

No entiendes el problema si no puedes verlo

Mejor no sentirlo, que tu mente no se enfrente al cuerpo, llora, si hace falta pa coger aliento, eh



Conmigo se te eriza la piel

Yo sé quе tú sabes que juego еn otro nivel

Y que no tengo na que ver con los demás porque jamás podré venderme

Jamás podrás comprar este diamante

Que brilla cuando oyes mi voz, que te sirvo de luz cuando todo va mal, que, vengo del club del que está... 24/7 regalando love

Que el odio que ayer me tragué lo plasmé en otro track, ah

Y otra vez que te puse a volar

Nena yo soy tu droga



Yo sé que te mola porque lo hago a mi manera, nena

Yo sé que tú conmigo vuelas lejos

Yo que no me canso de mirar tus ojos

Tú que no te cansas de escuchar mis penas



[Verso 2: Frederita}

Yo sé que te mola porque lo hago a mi manera, nena

Yo sé que tú conmigo vuelas lejos

Yo que no me canso de mirar tus ojos

Tú que no te cansas de escuchar mis penas

Ya no puedo con el peso de esta vida

Por eso duermo en tus brazos

Y si me sueltas me caigo

He visto lo difícil que es ser fiel a la verdad y no al engaño por eso soy fiel a tus labios

A veces la vida es muy fácil y otras parece que te hundes del todo

Hay veces que cruzo los dedos otras te rezo y sirve de poco

Sigo creyendo que todo se puede evitar con un simple silencio

Suelo tener un tesoro guardado en el pecho llamado tu rostro

Me dice mi mamá cariño que mal que me llevas lo de este sistema, madre yo solo he pedido respeto y él me ha devuelto monedas

Por eso es que hay rabia y divago me acabo encerrando del todo de mis letras

Pero es qué te miro a los ojos y no hay escritura con tales poemas





Yo sé que te mola porque lo hago a mi manera nena yo sé que tú conmigo vuelas lejos yo que no me canso de mirar tus ojos tú que no te cansas de escuchar mis penas. x2



Nena, nena....

De escuchar mis penas, tu que no te cansas, de escuchar mis penas